La relación entre Estados Unidos y Sudáfrica atraviesa su peor crisis en décadas. La Casa Blanca expulsó esta semana al embajador sudafricano en Washington, Ebrahim Rasool, que había acusado a la administración Trump de impulsar una “insurgencia supremacista” en Occidente. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, justificó la medida calificando al diplomático como un “agitador racial” que “odia a América”.